Ecología política
Basamos nuestra concepción de la ecología política en los principios y acciones descritos en la Carta de los Verdes Mundiales de Canberra (2001). Dichos principios son la sabiduría ecológica, la justicia social, la democracia participativa, el principio de no-violencia, la sostenibilidad y el respeto a la diversidad.
El preámbulo de dicha carta establece el marco de la política verde:
Nosotras y Nosotros, como ciudadanas y ciudadanos del planeta y miembros de los Verdes del Mundo:
Nos une la consciencia de que dependemos de la vitalidad, diversidad y belleza de La Tierra, y que es nuestra responsabilidad legarla sin deterioro a las próximas generaciones.
Reconocemos que las formas dominantes de producción y consumo están causando un deterioro extremo en el medio ambiente y una extinción masiva de las especies y ecosistemas vivos porque se basan en el dogma de crecimiento económico a cualquier precio y en el despilfarro de recursos naturales sin tener consideración la limitada capacidad de carga de la Tierra.
Sabemos además, que la injusticia, el racismo, la pobreza, la ignorancia, la corrupción, el crimen, la violencia, los conflictos armados y la especulación económica, están causando un amplio sufrimiento humano.
Reconocemos que los países del Norte son los principales responsables de la degradación de la dignidad humana y ambiental globales, a causa de la prioridad que se concede a estrechos objetivos económicos y políticos.
Recordamos y comprendemos que muchos de los pueblos y naciones del mundo han sido empobrecidos por largos siglos de colonización y explotación, creando una deuda ecológica de las naciones del Norte hacia los países empobrecidos.Nos comprometemos a reducir la brecha entre los pobres y los ricos, y a construir una nueva ciudadanía basada en derechos iguales para todas las personas en las esferas de la vida cultural, política, económica y social.
Reconocemos que sin igualdad entre mujeres y hombres, no puede haber una democracia plena.
Nos preocupamos por la diganidad de la Humanidad y por su herencia cultural.
Reconocemos los derechos de los pueblos indígenas y su valiosa contribución a nuestra herencia común, como los derechos de todas las minorías y pueblos oprimidos a su cultura, lengua, religión y vida social y económica.
Afirmamos que es la cooperación y no la competencia el principal requisito para garantizar derechos humanos básicos como: comida nutritiva, vivienda cómoda, salud, educación, derechos laborales, libertad de expresión, aire limpio, agua potable y un medio ambiente natural no contaminado.
Reconocemos que el medio ambiente ignora las fronteras entre países y por ello su protección es de interés común de la Humanidad.
Con el interés de avanzar a partir de la Declaración de la Reunión Global de Verdes en Río en 1992, afirmamos la necesidad de cambios fundamentales en las actitudes, valores y formas de producir y de vivir.
Declaramos que el nuevo milenio es un buen momento para esta transformación.
Por todas estas razones:
Resolvemos fomentar un concepto comprensivo de sostenibilidad que sirva para:
• Proteger y restaurar la integridad de los ecosistemas de la Tierra, con especial preocupación por la biodiversidad y por los procesos naturales que sostienen la vida.
• Reconocer la interdependencia de todos los procesos económicos, sociales y ecológicos.
• Armonizar la libertad con la responsabilidad.
• Aceptar la diversidad dentro de la unidad.
• Reconciliar los objetivos a corto plazo con las metas a largo plazo.
• Asegurar que las futuras generaciones tengan los mismos derechos naturales y culturales para el disfrute de la vida y el bienestar.
Afirmamos nuestra responsabilidad con el conjunto de personas y las futuras generaciones entre nosotros y con la comunidad más amplia de la hermandad viva.
Nos comprometemos como partidos verdes y movimientos políticos de todo el mundo a fortalecer éstos principios entrelazados a crear una colaboración y solidaridad global para apoyar su cumplimiento.










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